El mensaje de salvación que proclama en el mundo La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es conocido popularmente como religión mormona.
No obstante, al considerar sus enseñanzas, llegamos a efectuar una constatación de suma importancia: los principios mormones no representan una “nueva religión”, como muchos suponen, sino ue nos revelan y nos introducen en la verdadera y única Iglesia y en la auténtica doctrina de Jesucristo, por medio de la restauración llevada a cabo a través del profeta José Smith.
Se trata de la Restauración de la Iglesia que estableció Jesucristo, y que se había perdido en la noche de la apostasía.
De este modo, el denominado mormonismo nos permite reconocer cuál es el Plan de nuestro Padre Celestial, y el propósito de nuestra existencia. Y entendiendo estas cuestiones, podemos ver la vida del modo correcto, y tenemos acceso a la verdadera felicidad.
La doctrina mormona nos recuerda que esta vida es una etapa de preparación, y que debemos aprovecharla para que a la hora de comparecer ante Dios, merezcamos la aprobación.
El llamado de los Santos de los Últimos Días nos dirige incansablemente hacia los pies del Redentor, y nos exhorta a tomar a Cristo como la Roca, sobre la cual debemos establecer nuestros cimientos, entendiendo por ello el fundamento mismo de nuestra existencia.
La invitación a orar es la esencia misma de las enseñanzas mormonas, porque nos exhortan a preguntar directamente a Dios si las cosas que nos entregan son verdaderas (Moroni 10:4-5). Esta es una de las principales características de los SUD (Santos de los Últimos Días), y la razón por la cual los testimonios personales son tan abundantes y conmovedores entre ellos.
Hablar de religión mormona es tomar conciencia de nuestro libre albedrío, para optar por todo lo que contribuye a nuestro progreso, y ser sumamente responsables en el ejercicio del mismo.
Y siendo como es, un camino perfecto que nos lleva de regreso a Dios, nos nutre con una formación integral que nos confiere seguridad y luz en nuestro andar cotidiano, y va moldeando nuestros pensamientos, palabras y actos, convirtiéndolos en herramientas facilitadoras de nuestra evolución.
Partiendo del Bautismo, que constituye el paso de fe esencial para que los méritos de Jesucristo puedan ser aplicados sobre nosotros, las instrucciones para la vida que proporciona la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a sus miembros, abarcan todos los aspectos concernientes a nuestro perfeccionamiento.
El servicio a los demás, o caridad hacia nuestro prójimo, es un pilar fundamental en la vida de todo SUD, como también el cuidado y respeto del cuerpo físico, toda vez que es reconocido como templo del Espíritu Santo, y por el cual Jesucristo pagó un precio muy elevado, ya que nos compró con su propia sangre. Esto hace necesario las recomendaciones concernientes a la alimentación y a la importantísima ley de castidad, entre otras cosas, enseñando que en todo momento debemos aplicar todas las Escrituras a nosotros mismos y obedecer al Señor.
