El Plan de Dios para la felicidad
El denodado esfuerzo que llevan adelante los misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona), tiene como propósito fundamental dar a conocer a las naciones la revelación del plan de salvación para nuestra felicidad, tal como fue concebido en los concilios celestiales.
Este maravilloso plan nos expone el relato de la Creación, facilitándonos la comprensión de nuestro origen y de nuestra existencia preterrenal en comunión íntima con nuestro Padre Celestial.
El desafío de nuestro progreso y adelanto espiritual, hizo necesario que recibiéramos un cuerpo físico y que viniéramos a esta vida en la tierra durante un período de probación por medio del cual, haciendo uso de nuestro albedrío, ejercitáramos nuestra experiencia y tomáramos las decisiones adecuadas.
Nuestra tarea aquí en la tierra es tomar como ejemplo supremo a Cristo, y permitir que el Espíritu dirija nuestros pasos y decisiones, desechando las tentaciones e inclinándonos por desarrollar las virtudes divinas que caracterizaron a nuestro Salvador, perseverando fieles hasta el fin, y entonces ser recibidos en el Cielo.
Este plan sabio y perfecto, incluía la consideración de nuestra caída, y que la mayoría de los hombres no seguiría con perseverancia el camino de la salvación.
En su infinita misericordia, nuestro Padre Celestial proveyó para nosotros la expiación de su Hijo Jesucristo, para redimirnos y hacer posible nuestra resurrección. Porque la caída trajo como consecuencia la muerte, que representa nuestro paso al mundo de los espíritus para continuar adelantando.
El gran plan del Dios Eterno es la plenitud del Evangelio de Jesucristo, que tiene como pilar fundamental la misericordia de Dios que nos ofrece la exaltación y la vida eterna en su presencia; y nos ha sido revelado por medio del profeta José Smith.
El anuncio de este plan es que Cristo vendría entre los hijos de los hombres para tomar sobre si las transgresiones de su pueblo y expiar sus pecados, ofreciendo salvación eterna a cuantos crean en su Nombre.
“Únicamente para aquel que tiene fe para arrepentimiento se realizará el gran y eterno plan de la redención” Alma 34:16 (El Libro de Mormón).
