Los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo; por lo que declaran las palabras de Cristo. Por tanto, os dije: Deleitaos en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer.

2 Nefi 32:3

Piensen por un momento en un maestro que realmente haya tenido gran impacto en la vida de ustedes. ¿Qué fue lo que les impresionó de él o ella que les permitió recordar lo que se enseñó, lo que los motivó a descubrir la verdad por ustedes mismos, a ejercer su albedrío y actuar y no para que se actuara sobre ustedes, es decir, aprender? ¿Qué fue lo que distinguió a ese maestro de los demás?

Un autor y maestro de éxito dijo: “Lo que más importa en el aprendizaje es la actitud. La actitud del maestro” 1 .

Tengan en cuenta que lo que más importa en el aprendizaje no es el número de años que el maestro haya sido miembro de la Iglesia, ni cuanta experiencia tenga la persona en la enseñanza, ni siquiera el conocimiento que el maestro tenga del Evangelio, ni sus técnicas de enseñanza. Lo que más importa es la actitud o el espíritu con el que el maestro enseñe y el alumno reciba.

En una reunión mundial de capacitación de líderes, el élder Jeffrey R. Holland relató lo siguiente: “Durante muchos años me ha encantado la historia que el presidente Packer ha relatado una y otra vez sobre el maestro de Escuela Dominical de William E. Berrett cuando era joven. Se llamó a un anciano hermano danés a enseñar una clase de jóvenes alborotados… él no hablaba bien inglés, tenía un acento danés muy fuerte, era mucho mayor que ellos, tenía manos grandes, de granjero. Sin embargo, debía enseñar a esos jóvenes indisciplinados de 15 años. No parecía que fueran a ser compatibles, pero el hermano Berrett solía decir, y ésta es la parte que el presidente Packer cita, que este hombre de alguna forma les enseñó; que frente a todas esas barreras, frente a todas las limitaciones, ese hombre entró al corazón de esos inquietos jóvenes de 15 años y cambió sus vidas. Y el testimonio del hermano Berrett fue: “hubiéramos podido calentarnos las manos con el fuego de su fe’” 2 .

Los maestros del Evangelio que tienen éxito aman el Evangelio y sienten un gran entusiasmo por él. Y a causa de que aman a sus alumnos, desean que sientan lo que ellos sienten y que pasen por lo que ellos han pasado. Enseñar el Evangelio es compartir el amor que se tiene por el Evangelio.

Hermanos y hermanas, la actitud de un maestro no se enseña, sino que se adquiere 3 .

Entonces, ¿cómo desarrollamos la actitud necesaria para ser un maestro de éxito? ¿Cómo podemos aprender mejor el evangelio?  Me gustaría analizar cuatro puntos básicos en la enseñanza del Evangelio:

Primero, sumérjanse en las Escrituras. No podemos amar lo que no conocemos. Cultiven el hábito del estudio diario de las Escrituras, separado y aparte de la preparación de sus lecciones. Antes de que podamos enseñar el Evangelio debemos conocerlo.

El Señor le dijo a Hyrum Smith: “No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla” 5 . Esta admonición se aplica a cada uno de nosotros.

El Señor nos ha mandado escudriñar las Escrituras 6 , deleitarnos en ellas 7y atesorarlas 8 . Al escudriñar y meditar las palabras del Señor con sinceridad, tendremos la compañía de Su Espíritu con nosotros, y llegaremos a conocer Su voz 9 .

Segundo, lleven a la práctica las cosas que aprendan. Cuando Hyrum Smith tenía el deseo de llegar a ser parte de esta gran obra de los últimos días, el Señor le dijo: “He aquí, ésta es tu obra: Guardar mis mandamientos, sí, con toda tu alma, mente y fuerza” 10 . Como maestros, nuestra obra, ante todo, es guardar los mandamientos con toda nuestra alma, mente y fuerza.

Tercero, busquen la ayuda del cielo. Supliquen al Señor Su Espíritu con toda la energía de su corazón. Las Escrituras declaran: “Si no recibís el Espíritu, no enseñaréis” 11 . Esto significa que a pesar de que utilicen todas las técnicas de enseñanza correctas, el aprendizaje verdadero no tendrá lugar sin el Espíritu.

Las promesas del Señor son ciertas. Si ustedes sinceramente escudriñan las Escrituras y atesoran en su mente las palabras de vida, si guardan los mandamientos con todo su corazón y oran por cada alumno, gozarán de la compañía del Espíritu Santo y recibirán revelación 15 .  De igual manera, estarán receptivos a aprender lo que el Señor juzgue conveniente enseñarles.

2 comentarios

  1. yovanny perez perez dice:

    acercate a los misioneros y preguntales

  2. edgar perez perez dice:

    ALGUNA VEZ MIRÉ UN VIDEO DE UN INDIO QUE AYUDABA A UNA SERPIENTE Y ELLA LE DECIA ” YA SABIAS QUIEN ERA YO” FAVOR DE INDICARME COMO PUEDO VER NUEVAMENTE ESE VIDEO TAN BONITO. GRACIAS.

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