En nuestra Iglesia es de vital importancia compartir el evangelio. Uno de los últimos mandamientos que Jesucristo dio a sus discípulos fue:
“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. (Mateo 28:19-20).
Para nosotros este mensaje sigue en vigencia. La Iglesia Mormona envía misioneros a todos los países donde se permita la predicación cristiana, pero ellos no pueden llegar a todos. Como miembros de la Iglesia de Cristo tenemos el deber de compartir el Evangelio de Jesucristo con otros.
En el libro de Doctrina y Convenios leemos:
“He aquí, os envié para testificar y amonestar al pueblo, y conviene que todo hombre que ha sido amonestado, amoneste a su prójimo”. (Doctrina y Convenios 88:81).
Una vez que usted aprenda la verdad, usted debe compartirla con los amigos y la familia. Esto puede provocar algo de temor pero recuerde que es el mensaje del Señor el que está compartiendo. Así como usted sintió el Espíritu cuando los misioneros o un amigo compartieron el mensaje del Evangelio restaurado con usted, así otras personas pueden sentir ese gozo y paz cuando lo escuchen.
Recuerde lo que el Apóstol Pablo dijo:
Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo; porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego. (Romanos 1:16).
La Iglesia Mormona también tiene un lugar en su sitio web donde usted puede encontrar videos o libros que puede enviar a sus amigos y familiares. Usted puede usar este material para aquellos que vivan lejos. Es mucho mejor dar un mensaje personal a aquellos que amamos y que deseamos que tengan las mismas bendiciones que nosotros.
